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Ortopedia felina: precisión y cuidado en el manejo de fracturas

La anatomía y el comportamiento únicos de los gatos requieren diagnósticos precisos, técnicas quirúrgicas adaptadas y seguimiento especializado para garantizar una recuperación segura y una adecuada calidad de vida.

A diferencia de los perros, los gatos presentan una anatomía, fisiología y conducta particulares que hacen que su manejo en traumatología y ortopedia felina sea especialmente delicado. Sus huesos son más pequeños y frágiles, sus articulaciones exigen mayor precisión quirúrgica y su capacidad para ocultar el dolor puede retrasar la detección de lesiones hasta etapas avanzadas. Por ello, la atención temprana y especializada resulta fundamental para un tratamiento exitoso.

La ortopedia felina no se limita únicamente a la resolución de fracturas o luxaciones, sino que busca preservar la movilidad, reducir el dolor y asegurar que el paciente recupere su funcionalidad habitual. Cada intervención requiere un diagnóstico minucioso, técnicas quirúrgicas específicamente adaptadas a la anatomía felina y un seguimiento clínico constante, ya que la recuperación en gatos difiere significativamente de la observada en otras especies domésticas.

“Existen muchas lesiones en gatos y en perros, pero puede ser la misma lesión, de una fractura de fémur en un gato y un perro, pero el tratamiento es totalmente diferente, primero porque los pacientes felinos tienen una anatomía diferente y tienen un comportamiento diferente”, explica el doctor Giuseppe Granados, médico veterinario especialista en ortopedia.

Diferencias anatómicas y conductuales en el tratamiento ortopédico felino

El especialista señala que incluso los implantes utilizados en gatos difieren de los empleados en perros y que la recuperación postquirúrgica también presenta particularidades. Los gatos, por su naturaleza exploradora, tienden a trepar, saltar y buscar alturas, comportamientos que pueden comprometer la correcta consolidación de una fractura si no se implementan medidas de control adecuadas durante el postoperatorio.

“Es necesario estudiar muy bien las diferencias que existen entre el perro y el gato”, añade Granados, enfatizando que cada plan de tratamiento debe ser individualizado según la especie, la edad, el peso y el comportamiento del paciente.

Materiales y tecnología en herramientas

En los últimos años, la incorporación de tecnologías avanzadas en traumatología veterinaria, como sistemas de fijación interna diseñados específicamente para felinos, junto con protocolos de rehabilitación adaptados, ha permitido mejorar notablemente los resultados quirúrgicos y reducir las complicaciones postoperatorias.

Este avance ha consolidado a la ortopedia felina como un campo de creciente interés dentro de la medicina veterinaria, donde la precisión anatómica, la planificación quirúrgica y el conocimiento profundo del comportamiento felino son factores clave para el éxito.

“Tenemos que tener la capacidad y también ser conscientes de nuestros límites como médicos veterinarios si realmente podemos afrontar ese caso, por lo que es necesario invertir mucho, más allá de capacitaciones, en materiales a disposición para ciertos tipos de casos”, señala Granados, subrayando la importancia de contar con recursos adecuados para tratar lesiones complejas.

Riesgos y complicaciones en el manejo de fracturas en gatos

El especialista advierte que las principales complicaciones en ortopedia felina suelen surgir cuando los tutores no están correctamente informados sobre los cuidados postoperatorios o cuando no existe una autocrítica profesional tras cada intervención.

“No ser autocríticos a las resoluciones quirúrgicas y decir ‘este caso puedo estar mejor’ o ‘puedo hacer un cambio en este paciente para mejorar el caso’, conscientes de cuáles son nuestros límites y si realmente lo hacemos bien; y si no, apoyarse con otros colegas que tienen más experiencia”, explica.

Granados enfatiza que el éxito del tratamiento en traumatología y ortopedia felina depende tanto de la técnica quirúrgica como del manejo postoperatorio, que debe incluir control del dolor, fisioterapia, restricción del movimiento y monitoreo constante, asegurando una recuperación funcional sin complicaciones a largo plazo.

En conclusión, el manejo ortopédico de los felinos requiere un enfoque integral, especializado y adaptado a su anatomía y comportamiento. a combinación de diagnóstico preciso, tecnología moderna, materiales adecuados y un equipo veterinario consciente de sus capacidades y límites permite garantizar intervenciones más seguras, una recuperación óptima y un bienestar prolongado para los pacientes felinos.ión clínica con impacto directo en la salud y el bienestar de las mascotas.

Duda Anzoátegui

Duda Anzoátegui

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