
No es solo ternura ni imaginación. Un estudio científico demostró que cuando tu perro te mira, se activa un mecanismo biológico relacionado con el apego, el bienestar emocional y la reducción del estrés.
Cuando la mirada crea vínculo: qué descubrió la ciencia
¿Alguna vez sentiste que tu perro te entiende solo con mirarte? No es imaginación. La ciencia confirmó que la mirada entre humanos y perros genera un vínculo emocional real, medible y biológico.
Un estudio publicado en la revista científica Science reveló que cuando un perro mira a los ojos de su tutor, ambos liberan oxitocina, una hormona clave en los lazos afectivos, la confianza y el apego.
¿Qué es la oxitocina y por qué importa?
La oxitocina es conocida como la “hormona del amor”. En humanos, está directamente relacionada con:
- el vínculo entre madres y bebés
- las relaciones afectivas cercanas
- la reducción del estrés y la ansiedad
Lo novedoso del estudio es que este mismo mecanismo también se activa entre personas y perros, algo que no ocurre con otros animales.
El experimento: perros, humanos y contacto visual
Durante la investigación, los científicos observaron interacciones de 30 minutos entre perros y sus tutores. Midieron conductas como:
- duración de la mirada del perro
- contacto físico
- niveles de oxitocina antes y después del encuentro
Los resultados fueron claros:
- los perros que sostenían una mirada más prolongada provocaban un aumento significativo de oxitocina tanto en ellos como en sus humanos.
- ese aumento fortalecía el vínculo y promovía más interacción positiva.
En contraste, los lobos —incluso criados por humanos— casi no establecían contacto visual y no generaban el mismo efecto hormonal.
No es casualidad: es evolución compartida
Según los autores, la capacidad de los perros de usar la mirada como herramienta de comunicación social se desarrolló durante la domesticación. Mientras que en muchas especies el contacto visual es una amenaza, en los perros se transformó en una señal de confianza y apego.
Este proceso habría permitido la convivencia cercana entre humanos y perros, creando un ciclo positivo de oxitocina:
mirada → oxitocina → apego → más interacción → vínculo más fuerte.
Por qué sentimos que nuestro perro es parte de la familia
El estudio ayuda a explicar algo que millones de tutores sienten: el vínculo con un perro puede ser tan profundo como con un familiar.
Investigaciones en neurociencia citadas por los autores muestran que, al ver el rostro de un perro querido, el cerebro humano activa regiones asociadas al apego, de forma muy similar a cuando vemos a personas cercanas.
Un vínculo real, validado científicamente
Este trabajo científico respalda algo que durante años fue minimizado: la relación humano-perro no es solo emocional, también es biológica.
La mirada de tu perro no es solo ternura. Es comunicación. Es química. Y es parte de una historia evolutiva compartida.
Una publicación compartida de Revista Mascotas (@revistamascotas)

