
Antes de ser una figura conocida en redes sociales, Eros ya era el centro de su hogar. Un American Bully de cuerpo imponente y mirada dulce que llegó a la vida de María Joffre del Pozo, profesional en publicidad, marketing y logística, con un MBA en administración de empresas, y José Luis Rivero, empresario de marketing e inversionista en bolsa de valores. Llevan diez años juntos y cuatro de casados, y fue en ese camino compartido donde apareció Eros para transformar rutinas, espacios y miradas.
Aunque hoy muchos lo reconocen por su presencia en redes, Eros no nació famoso. Nació, más bien, rodeado de prejuicios que sus tutores decidieron enfrentar con paciencia, educación y amor. Detrás de su musculatura y su apariencia intimidante, vive un perro sensible, tímido y profundamente familiar, que se convirtió —sin proponérselo— en un mensaje vivo contra el estigma de las mal llamadas “razas peligrosas”.
¿Quién es Eros y cómo llegó a sus vidas?
Eros es un perrito grande con alma de niño. Llegó a nuestras vidas de manera totalmente improvisada, un miércoles cerca de la medianoche. Yo llevaba un mes deseando tener un perro y, finalmente, convencí a mi esposo. Él siempre soñó con esta raza, un American Bully, y dijimos “ya”. No sabíamos cuánta energía iba a traer con él. Fuimos a buscarlo tarde, no teníamos nada preparado, pero desde que lo vimos supimos que se quedaba con nosotros.
Cuéntenos un poco de ustedes y del momento en que Eros llegó a sus vidas
Llevamos diez años juntos y cuatro de casados. Eros nació el 12 de noviembre y nosotros nos comprometimos el 13; siempre decimos que llegó en un momento simbólico. Cuando lo trajimos, ya teníamos seis años de relación. Yo trabajaba fuera y María se quedaba en casa cuidándolo todo el día. Fue un cambio grande para ambos, pero también algo que nos unió mucho más.
¿Cómo recuerdan ese primer encuentro y la primera noche juntos?
Lo elegimos porque era el cachorro más tranquilo. Pensábamos en vivir en departamento y nos dijeron que ese carácter era ideal. Esa primera noche fue muy intensa: no teníamos cama para él, lo bañamos como pudimos, y al final terminó durmiendo con nosotros. Siempre habíamos dicho que el perro no iba a la cama… pero dio pena verlo quietito en una esquina. Desde esa noche duerme con nosotros. Cuatro años después, sigue ahí.
Eros creció rápido y hoy tiene una presencia que impone. ¿Cómo es realmente su personalidad?
Es muy tímido. Desde pequeño sabíamos que era una raza que necesitaba socialización, ejercicio y educación. Al inicio, cuando veía perros grandes, se asustaba, temblaba. Con el tiempo fue ganando seguridad, pero sigue siendo reservado. Prefiere jugar solo, con su juguete, o con su hermano Milo. No invade, no busca pelea. Es más observador que protagonista.
¿Cómo fue enfrentar los prejuicios hacia su raza en la vida cotidiana?
Muy duro. A partir de los seis meses, la gente empezó a cruzarse de vereda, a alzar a sus perros, a mirarlo con miedo. En el condominio donde vivíamos llegaron cartas de vecinos diciendo que era peligroso, que atacaba, cuando nunca pasó nada. Eso nos afectó mucho. Decidimos mudarnos a una casa para vivir en paz. Hoy Eros está tranquilo y nosotros también.
¿Ese contexto fue lo que los llevó a crear sus redes sociales?
Sí. Al inicio eran solo recuerdos, fotos y videos para nosotros. Pero viendo cómo la gente lo juzgaba solo por su apariencia, decidimos mostrar quién es realmente. Desde el humor, desde lo cotidiano. Cómo se porta con niños, con adultos mayores, con otros perros. Queríamos romper esa imagen de “raza peligrosa” que no es real.
¿Qué respuestas encontraron en la comunidad?
Muchísima gente se identificó. Tutores de pitbulls, staffies, rottweilers, American Bullies. Todos contando historias similares. También hubo comentarios negativos, pero la misma comunidad respondió para defenderlo. Eso nos confirmó que hacía falta mostrar otra narrativa.
Hoy están esperando un bebé. ¿Cómo viven esta nueva etapa junto a Eros?
Con mucha naturalidad. Eros llegó primero, es parte de la familia. No creemos en separar porque esta es su casa. Él ha tenido entrenamiento, conoce rutinas y límites. Sabemos que se va a adaptar con mucha naturalidad a la llegada de su hermanito menor.
Si Eros pudiera hablar, ¿qué mensaje crees que daría?
Que no todo es lo que parece. Que el tamaño no define el carácter. Que la crianza lo es todo. Que los perros sienten, entienden y aman. Y que, con tiempo y responsabilidad, pueden ser compañeros increíbles.
¿Cómo definirías a Eros en una sola frase?
Pura pinta. Un bebesote.


