
Muchas veces ponemos atención en la calidad del alimento, pero dejamos en segundo plano algo igual de importante: el estado de los platos donde comen y beben nuestros perros y gatos.
La limpieza diaria de estos recipientes no es un detalle menor, sino una práctica básica de cuidado que ayuda a prevenir enfermedades digestivas e infecciones.
Especialistas advierten que los restos de comida, sobre todo húmeda o casera, se descomponen con rapidez. En el caso del agua, aunque se vea limpia, el estancamiento favorece la formación de biofilm: una capa invisible de bacterias que se adhiere al recipiente y puede provocar reinfecciones constantes al beber.
Según explica la doctora Elizabeth Ramírez, los platos de comida deberían lavarse todos los días, idealmente después de cada uso. En mascotas que consumen alimento húmedo o comida casera, la limpieza debe realizarse inmediatamente después de la ingesta. Para el alimento seco, el lavado diario sigue siendo indispensable.
En cuanto a los platos de agua, la recomendación es cambiar el contenido a diario y lavar el recipiente todos los días, incluso cuando el líquido parezca limpio. En zonas de clima cálido, se sugiere renovar el agua al menos dos veces por día para reducir el riesgo de proliferación bacteriana.
Cómo realizar una limpieza adecuada
La higiene correcta no requiere productos complejos. Basta con utilizar agua caliente y detergente común, una esponja destinada exclusivamente a la mascota y un enjuague minucioso para eliminar cualquier residuo. Los platos pueden secarse al aire o con un paño limpio.
Una o dos veces por semana se aconseja sumar una desinfección adicional con agua caliente y vinagre blanco o bicarbonato. El uso de lavandina o cloro no es recomendable si no se conoce la dilución correcta, ya que puede dejar restos nocivos para la salud del animal.
El material también importa
No todos los recipientes ofrecen las mismas condiciones de higiene. Los platos de acero inoxidable son los más recomendados por su durabilidad y facilidad de limpieza. La cerámica esmaltada también es una buena opción, siempre que no presente grietas. En cambio, los recipientes de plástico tienden a rayarse con facilidad, lo que favorece la acumulación de bacterias, por lo que no se aconsejan para un uso prolongado.
Señales de alerta
Una higiene deficiente de los platos puede manifestarse a través de diarreas frecuentes, mal aliento, vómitos sin causa aparente, rechazo a comer o beber y la presencia visible de moho en los recipientes. Ante cualquiera de estos signos, se recomienda reforzar la limpieza y consultar con un profesional veterinario.
Pequeños hábitos cotidianos, como lavar los platos todos los días, pueden marcar una gran diferencia en la salud y el bienestar de perros y gatos.
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