
Autor: Andrés Salamanca, consultor en conducta animal y entrenador profesional
El vínculo entre perros y tutores es uno de los fenómenos interespecie más singulares que existen. A lo largo de miles de años de convivencia, los perros han desarrollado una notable capacidad para comunicarse con nosotros, leer nuestras señales y establecer lazos sociales profundos. Ese vínculo, cuando es funcional, es una fuente de seguridad, confianza y bienestar. Pero cuando pierde equilibrio, puede transformarse en hiperapego.
El hiperapego no es exceso de cariño ni “demasiado amor”. Es un desajuste en la forma en que el perro construye su seguridad emocional, apoyándose casi exclusivamente en su tutor y perdiendo progresivamente su capacidad de autonomía.
¿Qué es el hiperapego desde la etología?
Desde la etología, el hiperapego puede definirse como un patrón de vinculación desregulado en el que el perro necesita la presencia constante de su tutor para sentirse seguro, tiene dificultad para explorar, descansar o interactuar de forma autónoma, muestra estrés ante la distancia física o emocional y reduce su repertorio conductual independiente.
El apego en sí mismo no es un problema. Los perros son animales sociales y es esperable que desarrollen vínculos fuertes. El hiperapego aparece cuando el apego sustituye la autorregulación emocional. En ese punto, el tutor deja de ser una base segura y pasa a convertirse en el único regulador emocional del perro.
Un perro es feliz siendo perro
Un perro es feliz siendo perro. Ser perro implica explorar el entorno, usar el olfato como principal vía de conocimiento, tomar decisiones simples, relacionarse con otros perros y alternar estados de actividad y calma. Cuando estas conductas naturales se ven limitadas, el perro busca seguridad donde puede encontrarla: en su tutor.
Pilar 1: Déficit de exploración y estimulación olfativa
El olfato es el eje central de la experiencia canina. Paseos excesivamente estructurados reducen la exploración, la toma de decisiones y la descarga emocional, aumentando la dependencia hacia el tutor.
Pilar 2: Pobreza de experiencias
La falta de experiencias variadas limita la capacidad del perro para adaptarse al entorno y generalizar aprendizajes, reforzando la búsqueda constante del tutor como referencia.
Pilar 3: Asociación de todos los recursos al tutor
Cuando todos los recursos dependen del tutor, el perro pierde iniciativa y autonomía, empobreciendo su repertorio conductual.
Pilar 4: Falta de aprendizaje de la independencia
La independencia se aprende de forma progresiva. Muchos perros hiperapegados nunca aprendieron a tolerar pequeñas frustraciones o a descansar sin contacto.
Pilar 5: Regulación externalizada
En perros hiperapegados, la regulación emocional depende casi exclusivamente del tutor, dificultando la autorregulación.
Gestión y tratamiento
La intervención busca equilibrar el vínculo: fomentar autonomía funcional, recuperar el paseo como experiencia del perro, descentralizar recursos, entrenar la calma sin contacto y trabajar la tolerancia a la frustración.En conclusión, el hiperapego no es un problema de afecto, sino de desequilibrio en la experiencia del perro como individuo. Un perro es feliz siendo perro. La humanización extrema deteriora el bienestar animal al alejar al perro de sus necesidades etológicas básicas.

