Las enfermedades infecciosas en felinos continúan representando un desafío diagnóstico en la práctica clínica de pequeños animales. Muchas de ellas comparten signos inespecíficos con otras patologías respiratorias, dermatológicas o neoplásicas, lo que puede retrasar el diagnóstico o conducir a tratamientos inadecuados. Entre estas enfermedades se encuentra la criptococosis, una micosis sistémica que, pese a no ser una de las consultas más frecuentes, debe formar parte de los diagnósticos diferenciales cuando el cuadro clínico no evoluciona como se espera.
Durante una actualización dirigida a médicos veterinarios, la Dra. Fernanda Landívar Gutiérrez destacó que el principal problema no siempre es que estas enfermedades pasen desapercibidas, sino también que puedan confundirse con otras patologías de presentación similar.
“Podemos no estar encontrando la enfermedad porque estamos pensando en otra patología, o incluso estar sobrediagnosticando otra condición. De cualquier forma, el paciente termina siendo afectado por un diagnóstico o tratamiento incorrecto”, explicó.
Una micosis sistémica con múltiples manifestaciones
La criptococosis es una enfermedad fúngica sistémica causada por levaduras presentes principalmente en las heces de palomas y en detritos vegetales del suelo. La infección ocurre por inhalación, siendo la cavidad nasal la principal puerta de entrada del microorganismo.
A partir de este sitio inicial, el agente puede permanecer localizado o diseminarse hacia diferentes órganos, incluyendo ojos, oídos, ganglios linfáticos y sistema nervioso central (SNC), generando cuadros clínicos muy variables.
Precisamente esa diversidad de manifestaciones favorece que la enfermedad sea subdiagnosticada o confundida con otras patologías respiratorias o neoplásicas.
¿Cuándo sospechar de criptococosis?
La especialista recomendó mantener un alto índice de sospecha cuando un paciente presenta lesiones nasales persistentes o cuadros que no responden al tratamiento instaurado.
Entre los principales hallazgos clínicos mencionó:
- Crecimientos o deformaciones en la región nasal.
- Secreción nasal unilateral o bilateral.
- Lesiones cutáneas, especialmente en la cara.
- Compromiso ocular.
- Signos neurológicos en casos avanzados.
Asimismo, recordó que la criptococosis puede simular enfermedades como el carcinoma de células escamosas, tumores nasales o rinitis bacterianas crónicas.
“Si el cuadro clínico no termina de cerrar, vale la pena preguntarse si realmente estamos frente a una neoplasia o una rinitis, o si en realidad se trata de un criptococo”, señaló.
La citología continúa siendo el estándar diagnóstico
Para confirmar el diagnóstico, la doctora destacó que la citología continúa siendo el estándar diagnóstico.
La muestra puede obtenerse mediante hisopados de secreciones, raspados de lesiones o punciones de masas, dependiendo de la presentación clínica. Posteriormente, la evaluación citológica permite identificar las características levaduras encapsuladas compatibles con Cryptococcus.
En algunos pacientes, el cultivo de secreciones nasales puede aportar información adicional; sin embargo, la citología continúa siendo la herramienta de mayor utilidad por su rapidez y rendimiento diagnóstico.
Tratamiento y pronóstico
Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento se basa en el uso de antifúngicos sistémicos.
Los fármacos más empleados son itraconazol y fluconazol, seleccionados según la presentación clínica y la evolución del paciente.
Cuando existe compromiso del sistema nervioso central, el abordaje terapéutico cambia considerablemente. En estos casos puede requerirse el uso de anfotericina B, acompañada de glucocorticoides para controlar la respuesta inflamatoria.
No obstante, la especialista advirtió que el pronóstico se vuelve reservado una vez que la enfermedad alcanza el SNC, ya que la respuesta al tratamiento suele ser limitada.
Pensar más allá de una sola enfermedad
Más allá de la criptococosis, uno de los principales mensajes de la conferencia fue la importancia de abordar al paciente felino de manera integral.
Según explicó Landívar, en la práctica clínica es frecuente encontrar gatos con múltiples enfermedades concomitantes, especialmente aquellos con acceso al exterior o contacto con otros felinos.
Las coinfecciones con virus de la inmunodeficiencia felina (VIF), virus de la leucemia felina (FeLV), hemoplasmosis y otras enfermedades infecciosas pueden modificar la presentación clínica y condicionar tanto el diagnóstico como la respuesta al tratamiento.
Por ello, recomendó ampliar siempre la búsqueda diagnóstica cuando la evolución del paciente no es la esperada y evitar centrarse exclusivamente en una única enfermedad.
Un abordaje integral mejora el pronóstico
El tratamiento no debe limitarse al control del agente causal. El manejo clínico debe contemplar todas las alteraciones presentes en el paciente.
“Si el gato presenta anorexia, deshidratación o fiebre, esas condiciones también deben tratarse. No debemos enfocarnos únicamente en instaurar un antifúngico o un antibiótico”, enfatizó Landívar.
La estabilización clínica, el soporte nutricional, la fluidoterapia cuando corresponda y el control de los signos sistémicos forman parte del éxito terapéutico tanto como la elección del antifúngico adecuado.
En palabras de la Dra. Fernanda Landívar, el desafío en medicina felina no consiste únicamente en identificar una enfermedad, sino en comprender que muchos pacientes presentan procesos simultáneos que requieren un abordaje clínico completo e individualizado.



