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Allogrooming en gatos: vínculo social o señal de tensión

Durante décadas, el allogrooming o acicalamiento social ha sido considerado uno de los principales indicadores de afiliación entre gatos domésticos. La imagen de dos felinos lamiéndose mutuamente suele interpretarse como una demostración inequívoca de amistad, confianza y cohesión social. Sin embargo, una investigación reciente publicada en Applied Animal Behaviour Science aporta una visión más compleja de esta conducta y cuestiona la idea de que el allogrooming sea siempre un marcador de relaciones positivas.

El estudio, liderado por Morgane Van Belle y colaboradores, analizó 53 díadas de gatos adultos que convivían en hogares multicat mediante un enfoque de ciencia ciudadana. Los tutores grabaron interacciones espontáneas entre sus animales, permitiendo a los investigadores evaluar el contexto completo en el que ocurría el acicalamiento social.

Los resultados sugieren que el allogrooming posee múltiples funciones sociales y que su significado depende en gran medida del contexto conductual en el que aparece.

¿Qué es el allogrooming?

El allogrooming se define como la conducta mediante la cual un individuo lame, manipula o mordisquea suavemente el pelaje de otro individuo de su misma especie.

En distintas especies animales se le atribuyen funciones higiénicas, fisiológicas y sociales. En felinos domésticos, tradicionalmente se ha relacionado con la formación y mantenimiento de vínculos sociales, especialmente entre individuos familiarizados o pertenecientes a un mismo grupo social.

No obstante, la evidencia científica disponible hasta ahora presentaba resultados contradictorios. Mientras algunos autores lo describían como una conducta afiliativa, otros habían observado que podía coexistir con comportamientos agresivos o tensos.

Un comportamiento más complejo de lo que parece

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que el allogrooming no constituye por sí solo una prueba de afiliación.

Los investigadores identificaron dos contextos principales en los que esta conducta aparece:

  • Contextos de afiliación y vínculo social.
  • Contextos de tensión social.

Ambos escenarios pueden incluir acicalamiento social, pero se diferencian por otros elementos del lenguaje corporal y de la interacción.

El allogrooming como conducta afiliativa

Las interacciones afiliativas se caracterizaron por una búsqueda mutua de contacto físico, con gatos que permanecían juntos, compartían posturas similares y mantenían cercanía durante el acicalamiento. El estudio también encontró que el allogrooming se dirigía principalmente a la cabeza y las orejas, lo que podría tener funciones higiénicas y de comunicación. Además, en algunos casos, esta conducta precedía episodios de juego social, reforzando su papel en el fortalecimiento de los vínculos entre gatos.

El allogrooming en contextos de tensión social

Los investigadores detectaron asociaciones entre el acicalamiento social y diversas señales compatibles con tensión emocional.

Entre ellas destacaron:

  • Rotación de las orejas hacia atrás.
  • Actividades orales como lamido de labios.
  • Sacudidas de cabeza.
  • Rascado corporal.
  • Intentos de aumentar la distancia entre individuos.
  • Posturas corporales asimétricas.

Estas conductas son compatibles con los llamados comportamientos de desplazamiento, frecuentemente asociados a conflictos motivacionales y estados de estrés leve.

Los gatos que recibían el acicalamiento sin responder de manera recíproca mostraban con mayor frecuencia posturas comunicativas relacionadas con incomodidad o desacuerdo respecto a la interacción.

Según los autores, en estos contextos el allogrooming podría actuar como una estrategia de apaciguamiento destinada a reducir el riesgo de agresión abierta o incluso como una forma sutil de competencia social.

Implicancias para la práctica veterinaria

Los resultados poseen especial relevancia para la medicina del comportamiento felino.

La evaluación conductual debería incorporar otros indicadores complementarios, como:

  • Sincronización o asimetría postural.
  • Duración y reciprocidad del contacto físico.
  • Posición de las orejas.
  • Conductas de desplazamiento.
  • Intentos de evitación.
  • Presencia de juego o agresión posterior.

Este enfoque integral podría mejorar la identificación temprana de tensiones sociales crónicas en hogares multicat.

¿Qué nos dice esta investigación?

La investigación desafía una de las creencias más arraigadas sobre el comportamiento felino: que los gatos se lamen exclusivamente porque se aprecian.

Lejos de ser un indicador universal de amistad, el allogrooming representa una herramienta de comunicación compleja capaz de expresar afiliación, cooperación, juego, apaciguamiento o tensión social.

Para médicos veterinarios y profesionales dedicados al comportamiento animal, estos hallazgos refuerzan la necesidad de analizar las interacciones felinas desde una perspectiva contextual, considerando no solo la conducta principal, sino también las señales corporales que la acompañan. De esta manera, será posible comprender con mayor precisión las dinámicas sociales que ocurren dentro de los hogares multicat y promover estrategias más efectivas para preservar el bienestar de los gatos.de cada mascota puede contribuir a fortalecer la barrera cutánea y favorecer una piel saludable a lo largo de su vida”, concluye

Duda Anzoátegui

Duda Anzoátegui

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