Cuando llueve fuerte, nuestros perros también necesitan algunos cuidados especiales. Y no, no se trata solamente de evitar que se mojen: durante los días de lluvia hay que prestar atención a su espacio, sus patas, el agua que toma y, especialmente, a cómo reacciona frente a las tormentas.
Mantenelo en un lugar seco y seguro
Si está lloviendo fuerte, lo mejor es que tu perro permanezca dentro de casa o en un espacio completamente protegido del agua, el viento y el frío.
Si normalmente duerme afuera, estos días son una buena oportunidad para prepararle un lugar resguardado, seco y cómodo. No alcanza con que tenga techo si el agua puede entrar por los costados o el suelo permanece húmedo.
Si se moja, secálo bien
Puede parecer obvio, pero es uno de los cuidados más importantes.
Si tu perro se moja con la lluvia, secá bien su cuerpo, especialmente las patas, entre los dedos, las axilas y otras zonas donde pueda quedar humedad atrapada.
Mantener el pelaje húmedo durante mucho tiempo puede favorecer irritaciones y algunos problemas de piel, especialmente en perros que ya tienen predisposición dermatológica.
Ojo con los charcos y el agua acumulada
Durante las lluvias fuertes pueden aparecer charcos y zonas inundadas que parecen inofensivas, pero pueden estar contaminadas con residuos, materia fecal u orina de otros animales.
Por eso, aunque tenga sed, no dejes que tome agua de la calle. Ofrecele siempre agua limpia y fresca en casa. El contacto con agua contaminada puede aumentar el riesgo de algunas infecciones, incluida la leptospirosis.
Revisá sus patitas
La humedad, el barro y la suciedad pueden acumularse entre los dedos.
Después de que haya estado en contacto con agua o superficies mojadas, revisá sus almohadillas y limpiá suavemente cualquier suciedad. Si notás heridas, inflamación, enrojecimiento, dolor o lamido constante, consultá con su médico veterinario.
Y si hay truenos, acompañalo
Para algunos perros, la lluvia no es el problema: lo que realmente los asusta son los truenos.
Durante una tormenta, preparale un espacio tranquilo dentro de casa, cerrá ventanas si los ruidos lo alteran y dejalo refugiarse donde se sienta seguro. No lo castigues ni lo obligues a enfrentarse al ruido que le provoca miedo.
Si las reacciones son muy intensas, como intentos de escapar, temblores persistentes o conductas que puedan ponerlo en peligro, hablá con su médico veterinario.
Un último detalle
Durante estos días, no hace falta que tu perro salga solo porque “toca paseo”. Si la lluvia es muy fuerte o hay tormenta, priorizá su seguridad y buscá alternativas de juego y estimulación dentro de casa hasta que el clima mejore.
Y si después de estos días notás cambios en su piel, patas, apetito, comportamiento o estado general, mejor consultar con su médico veterinario.



