
El abordaje clínico del gato geriátrico se ha convertido en uno de los principales desafíos de la medicina veterinaria contemporánea. A diferencia de otras especies, el envejecimiento felino suele cursar con cambios fisiológicos progresivos, enfermedades crónicas concomitantes y signos clínicos sutiles que pueden pasar inadvertidos tanto para los tutores como para el profesional si no se realiza una evaluación integral y sistemática.
El gato, por naturaleza, tiende a ocultar el dolor y el malestar, lo que obliga a replantear el enfoque clínico tradicional. En este contexto, la medicina felina geriátrica requiere consultas más detalladas, controles periódicos y una mirada preventiva que trascienda el tratamiento de signos aislados.
¿Cuándo un gato se considera geriátrico?
Según explica el médico veterinario Mariano Rossano, a partir de los 7 a 10 años de edad el paciente felino comienza a ser considerado geriátrico. En esta etapa aumenta de manera significativa el riesgo de desarrollar patologías crónicas como la enfermedad renal crónica, el hipertiroidismo, la artrosis, las enfermedades dentales, los trastornos cognitivos y diversas alteraciones metabólicas.
Desde esta perspectiva, Rossano remarca que el enfoque clínico no debe centrarse únicamente en aliviar síntomas, sino en detectar precozmente enfermedades, controlar patologías coexistentes y mejorar la calidad de vida del gato senior mediante un seguimiento continuo y personalizado.
Enfermedades silenciosas en el gato senior
Entre las afecciones más frecuentes en el gato geronte, el especialista destaca la hipertensión arterial, una patología común que debe ser medida y controlada durante la consulta veterinaria, especialmente cuando existen enfermedades subyacentes.
Asimismo, señala que las patologías cardíacas incrementan su incidencia a partir de los 8 años de edad, por lo que su evaluación debería formar parte del chequeo clínico rutinario del paciente senior.
Rossano subraya además la importancia de la revisión clínica periódica, ya que los animales de edad avanzada pueden desarrollar procesos tumorales que avanzan de forma silenciosa si no se detectan a tiempo, comprometiendo el pronóstico y la calidad de vida.
Evaluar la calidad de vida: más allá del examen físico
El concepto de calidad de vida en el gato geriátrico no se limita únicamente al estado físico. Para el profesional, resulta fundamental considerar también el entorno y las condiciones de convivencia.
Factores como el espacio disponible, la ausencia de hacinamiento y la posibilidad de expresar conductas propias de la especie son determinantes. En este sentido, Rossano advierte que el número de gatos en un hogar debe evaluarse cuidadosamente:
“A veces se cree que se pueden tener muchos gatos porque el domicilio es amplio, pero cada gato necesita su propio espacio. Es fundamental respetar la recomendación del veterinario sobre cuántos animales pueden convivir adecuadamente”.
Nutrición: un pilar del manejo geriátrico
La alimentación del gato senior constituye uno de los ejes centrales en su manejo clínico. Rossano destaca la importancia de ofrecer alimentos comerciales de alta calidad, así como la posibilidad de implementar dietas formuladas por nutricionistas, siempre de acuerdo con el criterio profesional y las preferencias del tutor.
El especialista enfatiza que la nutrición debe abordarse de manera individualizada, evitando esquemas genéricos que no contemplen las necesidades específicas del paciente geriátrico, sus patologías asociadas y su estado fisiológico.
Sanidad y medicina preventiva en el gato geriátrico
Contrario a ciertas creencias, la sanidad veterinaria sigue siendo clave en esta etapa de la vida. Las vacunaciones continúan siendo necesarias, tanto las consideradas obligatorias como aquellas indicadas según el contexto epidemiológico o topográfico.
Del mismo modo, las desparasitaciones deben mantenerse, ajustando la frecuencia y el protocolo a cada caso particular.
Desde el punto de vista preventivo, Rossano explica que cada etapa de la vida requiere una exploración clínica diferente. En el gato geronte, los controles deben orientarse a la prevención, la detección precoz de patologías y el monitoreo constante, pilares fundamentales de la medicina veterinaria moderna.
Alimentación de alta calidad
Finalmente, el profesional resalta la relevancia de los alimentos super premium y los productos Human Grade, caracterizados por una formulación y control rigurosos. Este tipo de nutrición aporta vitaminas y minerales esenciales para el correcto funcionamiento del organismo felino.Rossano advierte que, en el caso del gato, resulta indispensable que los núcleos vitamínicos estén correctamente balanceados, ya que ciertas deficiencias nutricionales pueden favorecer la aparición de patologías y comprometer el bienestar general del animal.

