Por la Dra. Adriana Lucía García Vargas
El conejo doméstico (Oryctolagus cuniculus) es un paciente frecuente en la clínica de pequeños animales que presenta desafíos particulares. Su condición de presa, su fisiología digestiva especializada y su rápida descompensación obligan a un abordaje clínico preciso desde la primera consulta.
“El veterinario general sí puede atender conejos. La consulta básica salva vidas”, señala la Dra. García.
Bases fisiológicas y consideraciones clínicas
El conejo es un fermentador cecal, con:
- Dientes de crecimiento continuo
- Cecotrofia obligatoria
- Incapacidad de vomitar
El íleo gastrointestinal suele ser secundario, asociado a dolor, estrés o enfermedad sistémica. Además, presenta:
- Alta sensibilidad al estrés (riesgo respiratorio)
- Sistema esquelético frágil
- Metabolismo elevado
Estas características condicionan tanto el examen clínico como el tratamiento.
Anamnesis: el eje del diagnóstico
La anamnesis debe ser dirigida y detallada, con énfasis en:
Alimentación (clave):
“Preguntar cómo, qué come, cuánto come”.
- Base de heno (~50%)
- Verduras frescas
- Pellets y frutas en menor proporción
Los errores dietarios son la principal causa de enfermedad.
Ambiente: tipo de vivienda, higiene, factores de estrés.
Signos clínicos: heces, orina, conducta.
Evaluación clínica: observar antes de manipular
“Siempre debemos observar la postura…”.
Antes del contacto directo, es fundamental realizar una evaluación observacional del paciente, valorando su actitud y nivel de alerta, la postura, el patrón respiratorio y la presencia de bruxismo, considerado un signo clínico relevante en esta especie.
Posteriormente, el examen físico puede desarrollarse siguiendo los criterios habituales de pequeños animales, poniendo especial énfasis en la evaluación dental, la palpación abdominal y la auscultación cardiopulmonar, adaptando siempre la manipulación para minimizar el estrés del paciente.
Patologías más frecuentes
En la práctica clínica destacan:
- Dentales: sobrecrecimiento, abscesos (principalmente por dieta)
- Gastrointestinales: estasis, diarreas
- Dermatológicas: sarnas, ectoparásitos
- Respiratorias: neumonías (Pasteurella multocida)
- Urinarias: urolitiasis
“Las sarnas son muy comunes”, indica la Dra. García.
Signos de alarma
- Anorexia > 12 h
- No defeca
- Bruxismo
- Disnea
- Hipotermia
Requieren intervención inmediata.
Principios de tratamiento
El manejo inicial debe priorizar:
- Control del dolor (siempre)
- Fluidoterapia
- Soporte nutricional temprano
El uso de fármacos debe ser cuidadoso:
“Tenemos una corta variedad de antibióticos que podemos usar”.
Manejo y errores frecuentes
Entre los errores clínicos más frecuentes se encuentran la manipulación incorrecta —especialmente levantar al conejo de las orejas—, el ayuno innecesario, la omisión de la evaluación dental, la subestimación del dolor y el manejo inadecuado de la dieta.
En cuanto a la contención, pueden emplearse técnicas similares a las utilizadas en felinos, como la técnica de “burrito”, que permite reducir el estrés y facilitar la manipulación segura del paciente.
Derivación: criterio clínico clave
“Debemos derivar cuando no podamos controlar un dolor o no sepamos qué medicamentos usar”.
Indicaciones:
- Dolor no controlado
- Anorexia persistente
- Enfermedad dental avanzada
- Disnea o cirugía
El manejo clínico del conejo se basa en una correcta anamnesis, observación clínica y control temprano del dolor. La mayoría de las patologías están asociadas a errores de manejo, especialmente dietarios.
La consulta primaria, junto con una derivación oportuna, constituye una herramienta clave para mejorar el pronóstico en esta especie cada vez más presente en la práctica veterinaria.



