
Cuando una pareja decide separarse, no solo se reconfiguran los espacios y las rutinas. También cambian las energías, los silencios y los afectos. Y en medio de ese movimiento emocional hay alguien que no opina ni entiende las palabras… pero lo siente todo: la mascota.
Perros y gatos no necesitan explicaciones formales para percibir que algo cambió. Según la doctora Cinthia, especialista en comportamiento animal, incluso antes de que la separación sea física, ellos ya registran la tensión.
“Se debe estudiar la dinámica familiar para responder adecuadamente a esta pregunta porque influyen muchos factores, ya que los animales que nos rodean son seres muy sensibles y empáticos. Tanto los perros como los gatos son expertos en leer el lenguaje corporal y el estado de ánimo y, por lo general, incluso antes de que se dé la separación física, ellos ya perciben la tensión, la tristeza o la irritabilidad en el ambiente”.
Ellos no entienden discusiones, pero sienten vibraciones. No comprenden el concepto de ruptura, pero sí registran ausencias más largas, cambios de tono y variaciones en la rutina.
El vínculo con la mascota después de una separación
Cada mascota atraviesa el proceso de forma distinta. Dependerá del vínculo que haya construido con cada integrante de la pareja, del tiempo compartido y de la carga emocional que haya absorbido.
“Por tanto, la reacción que tengan dependerá de con quién tiene más vínculo, con quien pasa más tiempo, a quien sintió sufrir más esta etapa… qué sintió de cada una de las personas involucradas”, explica la doctora.
Algunos animales se vuelven más demandantes; otros, más retraídos. Muchas veces actúan como un espejo emocional del tutor.
“Hay que tomar en cuenta dos temas muy importantes antes de identificar las conductas”, señala. “Algunas veces pueden actuar más como un espejo nuestro (lo cual se llama ‘espejo emocional’) o puede mostrar cambios reales propios cuando, por ejemplo, se alteran sus rutinas”.
Cuando se modifican horarios de paseo, momentos de juego o dinámicas de descanso, aparece la falta de predictibilidad. Y cuando la rutina se quiebra, el comportamiento cambia.
¿Los perros y gatos reaccionan diferente ante una separación?
En cuanto a diferencias entre especies, la especialista aclara que no existen contrastes profundos.
“En general no, porque los animales no viven emociones complejas como las nuestras y viven intensamente el presente. Si bien entre perros y gatos podrían haber algunas diferencias —los gatos son más territoriales y se mueven en función a la energía que sienten— los perros, al ser sociales, pueden pasar por cambios más drásticos de comportamiento, pero no diferentes”.
Donde sí puede haber una diferencia importante es en la edad o el estado de salud del animal.
“Un perro o gato muy cachorro y un senior podría bajar defensas y esto conlleva algunas enfermedades”.
El cuerpo también acusa recibo de los cambios emocionales.
Cómo ayudar a una mascota durante una separación
Frente a una separación, lo ideal es no desarmar completamente la rutina del animal.
“Ideal no romper rutinas, mejorar el enriquecimiento ambiental y compartir tiempo de calidad”, recomienda la doctora.
Y deja una reflexión profunda:
“Debemos ser conscientes que si vamos a tener una relación tan estrecha, ellos cargarán con mi mochila emocional y con la suya y eso puede ser un peso muy grande”.
Las mascotas no solo comparten nuestro hogar. También cargan con nuestras emociones.
¿Se puede compartir la custodia de un perro o gato?
El tema genera debate entre tutores y especialistas.
“Podría decirse que es válido siempre y cuando ambos lados mantengan las mismas palabras comando, la misma rutina y tipo de alimentación, que los momentos de entrega y recogida sean breves y claros, sin sobresaltos emocionales”, explica.
Sin embargo, desde su experiencia clínica, en algunos casos puede ser mejor que la mascota tenga un solo guía de referencia durante un tiempo.
“Mientras menos contacto tenga una de las partes ayudará a mejorar el vínculo con un solo guía, dar más claridad, sufrir menos y adaptarse mejor”.
Las mascotas también sienten los cambios
“Estoy convencida de que nuestros perros son una esponja y un espejo”, afirma la especialista. “Si perciben emociones negativas podría influenciar en su temperamento”.
Por eso insiste en la importancia de mantener una comunicación clara entre los adultos, reglas coherentes y un entorno lo más estable posible. Incluso detalles prácticos —como horarios, alimentación o medicación— deben estar bien coordinados.
Las mascotas no verbalizan lo que sienten, pero su conducta lo expresa.
Pueden desarrollar hipervínculo, retraimiento o incluso enfermar si el estrés se prolonga.
En una separación, el duelo no es solo humano.
El hogar cambia para todos. Y en ese nuevo equilibrio emocional, también hay cuatro patas buscando seguridad.

