Actualización del eje intestino-hígado en perros
Artículo técnico basado en la actualización del médico veterinario chileno David Rodríguez sobre hepatopatías y medicina digestiva en pequeños animales.
Las enfermedades hepatobiliares y digestivas son frecuentes en perros y gatos, pero actualmente su manejo ha cambiado gracias al avance de la medicina basada en evidencia y al estudio del microbioma intestinal.
Según el médico veterinario chileno David Rodríguez, uno de los principales cambios es comprender que intestino e hígado funcionan como sistemas estrechamente relacionados. Alteraciones en la microbiota intestinal pueden favorecer inflamación, daño hepatocelular y trastornos metabólicos.
Los signos clínicos suelen ser inespecíficos e incluyen pérdida de peso, vómitos, diarrea, anorexia, poliuria, polidipsia, ascitis e ictericia.
Probióticos y microbioma
Rodríguez enfatiza que los probióticos no deben verse únicamente como “antidiarreicos”, sino como moduladores del ecosistema intestinal.
“Hay que entender que el uso de los probióticos necesita tiempo para lograr su concentración, más de 30 días”, explica.
Entre sus principales funciones destacan:
- Competencia con bacterias patógenas.
- Producción de ácidos orgánicos que disminuyen el pH luminal.
- Producción de butirato, fundamental para enterocitos y colonocitos.
El especialista también resalta ingredientes funcionales como glutamina, inulina, FOS, MOS y betaglucanos, utilizados para favorecer la regeneración del microbioma intestinal.
Además, advierte que el uso indiscriminado de antibióticos como metronidazol puede generar resistencia antimicrobiana y efectos negativos sobre la microbiota.
Nutraceuticos y hepatoprotección
Dentro del manejo moderno de hepatopatías, la silimarina continúa siendo uno de los nutracéuticos con mayor respaldo científico.
Según Rodríguez, posee propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, disminuyendo citoquinas proinflamatorias y reduciendo el estrés oxidativo.
La silibina, molécula activa del cardo mariano, mejora significativamente su biodisponibilidad al combinarse con fosfatidilcolina, formando Silifos.
Los estudios también muestran que la silimarina puede aumentar más de 35% los niveles de glutatión hepático, considerado el principal antioxidante intracelular del hígado.
En este proceso, el SAMe cumple un rol clave al participar en metabolismo, proliferación celular y protección hepatocelular.
Nutrición: conceptos que cambiaron
Uno de los mensajes más importantes es no restringir proteínas de manera indiscriminada en pacientes hepatópatas.
Actualmente se recomienda priorizar proteínas de alta calidad biológica, especialmente lácteas y vegetales, además del uso de fibras fermentables como inulina, FOS y pulpa de remolacha.
Para Rodríguez, el manejo moderno de las hepatopatías debe enfocarse en proteger la microbiota, disminuir el estrés oxidativo y favorecer la regeneración hepatocelular mediante terapias respaldadas por evidencia científica.



