Fabiana Justiniano Banzer y Scarlett Rocha hicieron historia el pasado 7 de agosto al convertirse en la primera pareja de mujeres del mismo sexo en celebrar un matrimonio civil reconocido legalmente en Bolivia, después de casi cuatro años de lucha. Pero detrás de ese hecho que ocupó titulares hay una historia mucho más cotidiana: la de dos mujeres que construyeron juntas una familia de nueve.
Fabi es psicóloga, directora creativa y productora; Scar, neurocientífica boliviano-estadounidense criada entre Bolivia y Estados Unidos. Se conocieron en 2022 y, desde entonces, además de compartir la vida, fueron formando una familia de siete compañeros de cuatro patas: tres perros y cuatro gatos. Mila, Lali, Nahui, Nova, Kai, Sunny y Violet son, para ellas, mucho más que mascotas. Son sus bebés, sus compañeros y una parte fundamental de esa familia que eligieron construir.
Hoy queremos conocerlas desde otro lugar:
Pero esta vez queremos conocerlas desde otro lugar: el de las mamás de siete bebés de cuatro patas. Porque antes de compartir un “sí, acepto” frente al Registro Civil, Fabi y Scar ya habían construido una familia llena de pelos, maullidos, ladridos, rutinas, aprendizajes y mucho amor. Una familia que, como todas, no siempre es fácil, pero que ellas tienen muy claro que quieren mantener unida.
¿Cómo empezó esta familia de siete?
Fabi: Mi familia empieza antes de conocer a Scar, con Mila. Ella fue mi primera perrita y llegó a finales de 2020, en un momento de mucha incertidumbre en mi vida. Estaba pasando por algo complicado y mi psicóloga me recomendó tener una mascota para ayudarme a transitar ese momento. Una de mis mejores amigas me regaló a Mila y así empezó todo. Después llegó Lali, un año más tarde, como su hermanita.
Scar: De mi lado, siempre hubo animales en mi familia. Cuando me mudé sola, mi primera mascota fue Nova, una gatita que adopté por una amiga de Fabi. Yo tengo esa idea de que los animales siempre deberían estar en pares, así que al mes dije: “Necesita un hermanito”. Y ahí llegó Kai.
¿Y cómo terminaron todos juntos?
Fabi: Cuando nosotras nos mudamos a un monoambiente, Mila y Lali tuvieron que quedarse unos años con mi abuelita porque no teníamos espacio. Mientras tanto, con Scar fuimos adoptando a nuestros gatos. Después llegó Nahui, que es nuestro perrito rescatado.
Scar: Y ahí se fue ensamblando la familia. Nuestra meta siempre fue tener un hogar donde todos pudieran estar juntos. Hace unos meses finalmente lo logramos: tenemos nuestra casa, jardín y los siete están con nosotras.
Nahui tiene una historia muy particular. ¿Cómo llegó a sus vidas?
Fabi: Él estaba siendo maltratado. Estaba encadenado, muy desnutrido y en muy malas condiciones. Los vecinos lograron sacarlo de esa casa y lo pusieron en adopción. Yo lo vi en un estado de WhatsApp y le dije a Scar: “Vamos a recogerlo”.
Scar: La idea inicialmente era recuperarlo y después encontrarle otro hogar, porque ya vivíamos con tres gatitos y no sabíamos cómo se iba a llevar con ellos. Pero cuando llegó, se recuperó y se volvió súper cariñoso. Pensábamos en todo lo que ya había sufrido y en que ahora se sentía seguro. Y dijimos: “No. Se queda”. Y se quedó.
¿Cómo es la vida cotidiana siendo mamás de siete?
Fabi: Es una logística enorme. Yo me encargo mucho de las mañanas. Mis gatos comen a las cinco o cinco y media, después vienen los perros, limpiar, organizar… Scar hace home office, así que ella está más durante el día y la noche. Cuando ella viaja, yo me quedo sola con todos y cambia completamente la dinámica.
Scar: También tuvimos que aprender muchísimo porque ahora todos viven juntos. Mila y Lali no crecieron con gatos y todavía tenemos que manejar esa convivencia. Nahui es tranquilo con ellos, pero tiene sus propias cosas. Y los tres perros tienen personalidades muy distintas. Estamos aprendiendo a entender qué necesita cada uno.
¿Y los paseos? ¿Cómo hacen con tres perros?
Scar: Lo normal es que salgamos las dos: cada una lleva dos. Yo una vez intenté salir con los tres y fue un caos (risas). Tenés que tener toda la atención puesta en ellos. Mila es súper energética, Lali se pone nerviosa cuando escucha ladridos y Nahui es más tranquilo. Entonces también tenemos que adaptarnos a cada uno.
¿Qué aprendieron una de la otra como mamás?
Fabi: Hay una mamá tipo A y una mamá tipo B. Scar es la tipo A (risas). Ella es mucho más detallista y está pendiente de todo. Yo soy más de resolver. Una vez compré una comida diferente porque no encontraba la de siempre y pensé que era buena. Cuando llegué, Scar me explicó que no se puede cambiar la alimentación de golpe y que había que hacer una transición. Yo ni lo había pensado. Ella me enseñó a ser más presente, a leer, investigar y entender por qué hacemos cada cosa.
Scar: Y Fabi me enseña mucho desde lo emocional. Ella tiene esos detalles que te hacen estar presente con ellos. Antes de dormir, por ejemplo, siempre dice: “Vamos a ponerles su camita y darles las buenas noches”. También me recuerda que hay que decirles buenos días mirándolos a la cara. Ella tiene esa conexión emocional muy fuerte.
Si cada uno pudiera definirse en una sola palabra, ¿cómo serían?
Fabi y Scar: Lali es tranquilidad. Mila es juguetona y muy maternal. Nahui es nuestro guardián, pero también es muy espiritual. Nova es la reina de la casa. Kai es aventurero. Sunny es… Sunny (risas). Y Violet es cautelosa.
¿Qué fue lo más inesperado de tenerlos a todos juntos?
Scar: Creo que cuando uno consigue algo que soñó, tiene una expectativa de cómo va a ser. Nosotras queríamos muchísimo tener una casa donde todos pudieran estar juntos y, cuando finalmente pasó, aparecieron desafíos que nunca habíamos imaginado.
Fabi: Pero nunca pensamos en separarlos. Si hay un problema, buscamos la solución. Hemos tenido que aprender sobre sus personalidades, sus formas de relacionarse, la atención, la comida, los juguetes… incluso preguntarnos qué estamos haciendo nosotras que puede estar generando alguna conducta. Es un aprendizaje constante.
Después de todo lo que han construido, ¿qué quisieran que nunca cambie?
Fabi: Que ellos estén con vida y sanos. No me importa si las dinámicas cambian. Quiero que estén.
Scar: Y que la familia siempre esté unida. Nuestros planes de futuro siempre consideran a los siete. Eso no va a cambiar.
¿Qué les dirían a quienes están pensando en adoptar?
Fabi: Que se animen, si tienen las posibilidades. Lo que ellos te dan vale todas las desveladas, las levantadas a las cinco de la mañana y todas las limpiezas.
Scar: Pero también hay que dejar de romantizar la convivencia con animales. No siempre es fácil. Tienen personalidades, pueden enfermarse, hacerse mayores, tener problemas de conducta. Y cuando eso pasa, necesitás paciencia. Si realmente los considerás parte de tu familia, no pensás en deshacerte de ellos cuando las cosas se complican. Buscás cómo acompañarlos.
Porque quizás esa sea la historia que mejor define a Fabi, Scar y sus siete bebés: no una familia perfecta, sino una familia que aprende, se adapta y sigue eligiéndose todos los días.



