La postura corporal, el contacto físico y la posición de las orejas pueden revelar mucho más sobre la relación entre dos gatos de lo que imaginan sus tutores
Determinar si dos gatos realmente se llevan bien puede ser más difícil de lo que parece. Aunque no existan peleas evidentes, algunas relaciones pueden estar marcadas por tensión constante.
Un reciente estudio publicado en Applied Animal Behaviour Science analizó las interacciones entre gatos que viven juntos y encontró varias pistas que ayudan a interpretar mejor sus relaciones sociales.
Las señales de una convivencia positiva
Los investigadores observaron que los gatos con relaciones más afiliativas tendían a:
- Buscar contacto físico mutuo.
- Permanecer acostados o sentados juntos.
- Mantener posturas corporales similares.
- Acicalarse mientras descansaban en contacto.
- Iniciar juegos después del acicalamiento.
La sincronización corporal fue uno de los indicadores más importantes. Cuando ambos gatos compartían una postura parecida durante el acicalamiento, la interacción tendía a desarrollarse en un contexto positivo.
Las señales de posible conflicto
Por el contrario, algunas conductas fueron más frecuentes en interacciones asociadas a tensión social.
Entre ellas destacaban:
- Orejas orientadas hacia atrás.
- Un gato inclinado sobre el otro.
- Cambios constantes de postura.
- Intentos de alejarse.
- Manotazos o mordiscos posteriores.
- Rascarse o sacudir la cabeza repetidamente.
Estas señales pueden indicar que uno de los gatos no se siente completamente cómodo con la interacción.
Más allá de las peleas
Uno de los hallazgos más interesantes fue que el acicalamiento también ocurría entre gatos que no eran parientes ni habían crecido juntos.
Esto sugiere que compartir espacio y lamerse mutuamente no siempre significa una amistad sólida.
Para los investigadores, la clave está en analizar el conjunto de comportamientos y no una sola acción aislada.
Un aprendizaje para los hogares multicat
Comprender el lenguaje corporal felino puede ayudar a detectar conflictos antes de que se transformen en problemas de convivencia más graves.
Observar cómo interactúan los gatos durante sus momentos cotidianos permite a los tutores identificar posibles fuentes de estrés y tomar medidas para mejorar el bienestar de todos los integrantes del hogar.



