Si alguna vez sentiste que tu perro estaba más distraído durante un paseo o mientras intentabas enseñarle una nueva orden, la explicación podría no estar únicamente en él. Tu estado de ánimo también puede influir en la forma en que responde.
Una investigación realizada por el Instituto Max Planck encontró que los perros tienden a responder mejor a las indicaciones cuando sus tutores se encuentran de buen ánimo. En cambio, cuando las personas están tristes, preocupadas o estresadas, los perros suelen prestar menos atención y responder con mayor dificultad.
Los perros leen mucho más que nuestras palabras
Aunque no comprendan las emociones humanas de la misma manera que nosotros, los perros son expertos en interpretar nuestro lenguaje corporal.
Gestos, expresiones faciales, postura, tono de voz e incluso la forma en que nos movemos les brindan información sobre cómo nos sentimos. Muchas veces, pueden percibir esos cambios antes de que pronunciemos una sola palabra.
Por eso, cuando detectan una actitud diferente, también pueden modificar su comportamiento.
Un tutor tranquilo favorece el aprendizaje
Si estás enseñándole una nueva conducta o reforzando una orden, lo ideal es elegir un momento en el que te sientas relajado.
Hablar con un tono amable, mantener la paciencia y transmitir tranquilidad puede favorecer el aprendizaje y hacer que la experiencia sea más positiva tanto para vos como para tu perro.
La comunicación siempre es de ida y vuelta
Convivir con un perro implica aprender a comunicarse mutuamente.
Mientras vos intentás interpretar sus señales, él también observa constantemente las tuyas.
A veces, el primer paso para lograr un entrenamiento exitoso no comienza con una nueva orden, sino con la actitud de quien sostiene la correa.



