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Obesidad y osteoartritis en perros y gatos: manejo nutricional

El manejo del paciente con degeneración articular no debería limitarse al control del dolor. El peso corporal, la nutrición y el estado inflamatorio son piezas fundamentales de un abordaje multimodal.

Durante años, el exceso de peso en perros y gatos fue considerado principalmente un problema mecánico: más kilos significan mayor carga sobre las articulaciones. Sin embargo, la relación entre obesidad y osteoartritis es más compleja. El tejido adiposo no es metabólicamente pasivo; participa activamente en procesos inflamatorios que pueden contribuir a la progresión de la enfermedad articular.

El MVZ David Rodríguez G., médico veterinario zootecnista y especialista en nutrición y gastroenterología, explica que la obesidad puede entenderse como un estado inflamatorio crónico. En este contexto, el tejido adiposo libera mediadores como interleuquinas, prostaglandinas y factores de necrosis tumoral, capaces de favorecer una respuesta inflamatoria sistémica.

A nivel articular, este proceso puede contribuir al deterioro del cartílago y de la matriz extracelular, estructuras fundamentales para el funcionamiento de la articulación.

Más que kilos sobre una articulación

La osteoartritis es una enfermedad degenerativa que compromete distintas estructuras articulares y cuya evolución está influenciada por factores mecánicos y metabólicos. En un paciente con sobrepeso u obesidad, la carga sobre el sistema osteoarticular aumenta, pero ese no es el único problema.

Según Rodríguez, la inflamación asociada al tejido adiposo puede agravar el proceso degenerativo y dificultar la recuperación del paciente. Esto adquiere especial importancia cuando existe una lesión articular o cuando el animal debe someterse a una intervención quirúrgica.

Además, la enfermedad puede pasar desapercibida, especialmente en gatos. Muchos felinos presentan alteraciones articulares sin manifestar signos evidentes de dolor o limitación de movimiento. En los perros, en cambio, los cambios en la movilidad suelen ser más fáciles de reconocer.

Por eso, la evaluación del peso corporal debería formar parte del seguimiento de los pacientes con sospecha o diagnóstico de enfermedad articular.

Controlar el peso también es tratar la articulación

En pacientes con degeneración articular, el control de peso no constituye una medida secundaria. Es uno de los componentes del tratamiento.

Rodríguez plantea que la osteoartrosis requiere un enfoque multimodal, que puede integrar cirugía cuando está indicada, antiinflamatorios, condromoduladores, fisiatría, actividad física y manejo nutricional.

Dentro de este esquema, reducir el exceso de peso permite disminuir la carga mecánica sobre las articulaciones y, al mismo tiempo, intervenir sobre uno de los factores relacionados con el estado inflamatorio del paciente.

El objetivo, por tanto, no debería ser simplemente que el animal “coma menos”, sino establecer una estrategia nutricional que permita perder grasa corporal preservando la masa muscular.

Nutrición: perder grasa sin perder músculo

En un paciente con obesidad y compromiso articular, Rodríguez recomienda considerar dietas con proteínas de alto valor biológico y buena digestibilidad, un aporte elevado de fibra, y un contenido controlado de carbohidratos y grasas.

La restricción calórica debe individualizarse de acuerdo con la condición corporal y la especie. Como referencia planteada por el especialista, en perros se puede considerar una reducción aproximada del 30% de las calorías en pacientes con sobrepeso y del 40% en aquellos con obesidad. En gatos, las referencias señaladas son del 10% y 20%, respectivamente.

El aporte proteico también adquiere relevancia durante la pérdida de peso. Rodríguez señala como referencia alrededor de 3,5 g de proteína/kg de peso en perros y 5 g/kg en gatos, acompañado de actividad física adecuada.

Estas cifras deben interpretarse dentro de un plan nutricional individualizado y bajo supervisión veterinaria, considerando el peso, condición corporal, estado muscular y características clínicas de cada paciente.

Omega 3: un componente de interés

La nutrición del paciente osteoarticular también puede contemplar el aporte de ácidos grasos omega 3, debido a su participación en la regulación de procesos inflamatorios.

Rodríguez destaca que los omega 3 pueden contribuir a reducir determinados mediadores proinflamatorios y favorecer la producción de moléculas relacionadas con la resolución de la inflamación. También señala que su biodisponibilidad puede variar dependiendo de la forma química en la que se encuentren.

En el caso de las dietas formuladas específicamente para osteoartritis, el especialista plantea cantidades determinadas de omega 3 y EPA, así como una relación controlada entre omega 6 y omega 3. La cantidad efectiva debe calcularse de acuerdo con las necesidades del paciente y la formulación utilizada.

Entre las fuentes de omega 3, el especialista destacó el aceite de krill, que además aporta compuestos con actividad antioxidante, como la astaxantina.

Una enfermedad que exige mirar al paciente completo

La osteoartritis no debería abordarse únicamente desde la articulación. El proceso involucra inflamación, estrés oxidativo, metabolismo y composición corporal. De hecho, Rodríguez plantea la osteoartritis como una enfermedad sistémica asociada con alteraciones inmunitarias y del perfil de citocinas. 

Por ello, el manejo nutricional puede convertirse en una herramienta terapéutica y no simplemente en una recomendación complementaria.

En este contexto, suplementos formulados para el soporte articular, como Synoquin, pueden incorporarse dentro de un abordaje multimodal. Según Rodríguez, su formulación combina aceite de krill, vitamina E, vitamina C, glucosamina y condroitina, buscando actuar sobre distintos componentes relacionados con la salud articular, el estrés oxidativo y la inflamación.

La elección de este tipo de productos, al igual que la dieta y el resto de las intervenciones, debe responder a la evaluación individual del paciente.

El desafío: intervenir antes de que el deterioro sea evidente

El control del peso debería comenzar antes de que aparezcan limitaciones importantes de movilidad. En un paciente con osteoartritis, esperar a que el dolor o la dificultad para caminar sean evidentes puede significar llegar tarde a una enfermedad que evoluciona progresivamente.

Observar la condición corporal, controlar el peso, mantener la masa muscular y seleccionar una estrategia nutricional adecuada son acciones que pueden formar parte de la prevención y del manejo integral.

Porque cuando hablamos de obesidad y degeneración articular, no se trata solamente de cuánto pesa el paciente: también importa lo que ese exceso de tejido adiposo está haciendo dentro de su organismo.

Duda Anzoátegui

Duda Anzoátegui

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