Mayo es el mes de las madres en Bolivia, una fecha que invita a celebrar ese amor inmenso que cuida, acompaña, enseña y sostiene. En esta edición de Revista Mascotas quisimos rendir homenaje a una maternidad que cada vez se hace más visible y poderosa: la de las mamás multiespecie. Mujeres que maternan con la misma entrega a sus hijos humanos y también a esos compañeros de cuatro patas que transforman la casa en hogar.
Ser mamá nunca responde a una sola definición. Es desvelarse, organizar tiempos imposibles, sanar heridas, contener miedos, celebrar pequeños logros y aprender a soltar. También es entender lenguajes sin palabras, reconocer miradas, brindar refugio y amar sin condiciones. En ese territorio del cuidado, no existen fronteras entre especies: existe vínculo, responsabilidad y ternura.
Para esta portada reunimos a cuatro mujeres extraordinarias, cada una con su propia historia, profesión y forma de vivir la maternidad. Veterinarias, doctoras y comunicadoras, profesionales que encontraron en sus hijos humanos y animales nuevas maneras de amar y crecer. Ellas nos recuerdan que la maternidad también se aprende, se construye día a día y se expande cuando el corazón decide hacer espacio para más.
Hoy homenajeamos a Karina Vázquez, Narda Mollinedo, María Cristina Robles y Mariela Flores, cuatro mamás que nos abrieron las puertas de su intimidad para compartir lo más desafiante, lo más bello y lo más profundo de criar entre patitas, juegos, responsabilidades y amor infinito.
Narda Mollinedo
Veterinaria de vocación y amante de los felinos, Narda divide sus días entre la profesión que ama y la crianza de sus hijos Mauro y Fabiana, además de una familia peluda integrada por Puciño, Tesoro, que es mi adoración, Cata, Chata, Pérez, Pepín y Malú, perros y gatos que llenan su hogar de compañía.
Para ella, el mayor reto ha sido el tiempo. Compatibilizar la vida profesional con la maternidad exige energía constante y una entrega total. “Todas sabemos que el tiempo es oro”, resume.
Lo más hermoso, dice, es ver crecer a sus hijos y acompañarlos mientras se convierten en personas de bien. También reconoce que sus mascotas le enseñaron una lección esencial: amar sin esperar nada a cambio. “Ellos no te dan un cariño medido”, cuenta con emoción.
A sus hijos les desea alas para volar alto, pero también la certeza de que siempre habrá una madre lista para levantarlos si tropiezan.
Karina Vázquez
Comunicadora, periodista y docente universitaria, Karina es mamá de Duda, Diego y Danilo, y también de Chili, Canelo y Lali, sus compañeros de cuatro patas.
Su maternidad estuvo marcada por decisiones difíciles, sacrificios y la búsqueda constante de equilibrio entre el trabajo y la familia. Sin embargo, lo resume con serenidad: supo salir adelante.
Lo más lindo de ser madre, asegura, ha sido acompañar a sus hijos en su crecimiento, verlos estudiar, avanzar y construir su propio camino. Con sus mascotas descubrió otra forma de maternar: proteger, contener y estar presente.
Recuerda con especial ternura cuando una de sus gatitas preñadas buscaba refugio en ella. Ese gesto le confirmó que el vínculo con los animales va mucho más allá de la convivencia.
A sus hijos les deja una promesa simple y eterna: siempre podrán contar con ella.
María Cristina Robles
Médica general y mamá de Theito Alfonso, María Cristina también comparte su vida con cinco adorables perritas salchicha que ocupan un lugar central en su historia.
Cuenta que uno de los mayores desafíos fue atravesar la maternidad con enormes cambios físicos y emocionales, incluyendo la depresión posparto. Aun así, logró reorganizar su mundo y salir fortalecida.
Su hijo, dice, llegó como un terremoto lleno de paz. Gracias a él busca cada día ser mejor persona. Antes de convertirse en mamá humana, ya había aprendido mucho siendo mamá perruna: responsabilidad, rutina, cuidado y entrega.
Para Theito sueña una vida guiada por el amor, la fortaleza y la empatía. Y para sus perritas, desea que siempre hayan sentido cuánto las amó.
Mariela Flores
Veterinaria y mujer profundamente conectada con el cuidado, Mariela es mamá de Ela, de sus gatitas Vida y Mía, y guarda en el corazón a Chiripa, la perrita que la acompañó durante dieciocho años.
Su principal desafío también ha sido encontrar equilibrio entre el trabajo y la maternidad. Sin embargo, asegura que su hija llegó para derribar mitos y enseñarles a disfrutar plenamente esta etapa.
Habla con emoción de esa sensación de pertenencia amorosa al ver crecer a quienes forman parte de su vida. Sus mascotas, además, fueron sus primeras maestras: con ellas aprendió a alimentar, atender necesidades y estar alerta ante cualquier cambio.
A Ela le desea una vida libre, auténtica y llena de amor. A sus gatitas, muchos años más de compañía compartida.
Cuando maternar también es elegir amar
Estas cuatro historias nos muestran que la maternidad no se limita a un lazo biológico. También nace en el cuidado cotidiano, en la paciencia, en la responsabilidad y en la decisión de amar a otros seres con todo el corazón.
Ser mamá multiespecie es entender que una casa puede latir con distintas voces: risas de niños, pasos pequeños, maullidos, ladridos y silencios llenos de compañía. Y que en medio de todo eso, una madre siempre encuentra la forma de sostener el amor.



